• Mujeres de la Política

Programa Organización productiva para Mujeres Indígenas,UN CAMINO HACIA LA IGUALDAD.

por: Deyaneira Santos Remigio

México es uno de los países con mayor diversidad cultural del mundo, su patrimonio está conformado por 68 pueblos indígenas.

De acuerdo a datos de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), en 2015, de 125 millones de mexicanos, 12 millones (10.1% de la población total) pertenece a un pueblo indígena. Entre ellos, el 51.1% son mujeres y el 48.9% son hombres.

De acuerdo a un reporte del US News & World Report, México se encuentra entre los 20 peores países para ser mujer, y podría decir que no es de sorprenderse, si tomamos en cuenta que también ocupa el segundo lugar entre los países más violentos a nivel global.

En el año de 2001 surge el Programa para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, con tres modalidades y una de ellas se denominó “Proyectos de Organización Productiva para Mujeres Indígenas” (POPMI), que se convirtió en programa a partir del ejercicio fiscal del 2004. Su creación surge como respuesta para reducir las desventajas de las mujeres indígenas con respecto a otras mujeres y a los varones.

El objetivo principal del POPMI es impulsar y financiar la implementación y el desarrollo de proyectos productivos por parte de mujeres indígenas, a través de la promoción de procesos organizativos, que les brinden alternativas de ocupación e ingresos; con ello se genera un impacto positivo en las condiciones de vida y posición social de las mujeres indígenas que habitan en localidades de alta y muy alta marginación.

De igual manera, señala la necesidad de adoptar las medidas necesarias para garantizar el respeto a los derechos de los pueblos indígenas, particularmente los de las mujeres, mediante subsidios de hasta 150 mil pesos, que se otorgan en años distintos hasta por tres ocasiones a grupos de al menos ocho mujeres indígenas que deseen organizarse. También se cuenta con el apoyo de promotoras indígenas que además del español, hablan la lengua de las comunidades que atienden, lo que permite interactuar con los grupos.


Desde el 2003 hasta el 2013, se han apoyado 3 mil 751 proyectos, beneficiando aproximadamente a 36 mil 604 mujeres indígenas. Las beneficiarias del Programa incrementaron su participación en la toma de decisiones en los ámbitos personal, grupal, familiar y comunitario. La última medición – que fue en el año 2013- indica que el 59.8% de una muestra del total de las beneficiarias, participan en la toma de decisiones.

La sobrevivencia de los grupos, contribuye a generar beneficios monetarios y no monetarios a las beneficiarias y sus familias, por lo que a través de la capacitación y asistencia técnica constantes, el acompañamiento, seguimiento y supervisión, a la fecha un 62.2% de los proyectos, continúan operando después de dos años de apoyo.

Este programa cambió la vida de miles de familias, con la inserción de las mujeres al mercado laboral, ya que se trata de un factor imprescindible para su empoderamiento y, por ende, lograr una igualdad sustantiva entre hombres y mujeres, derechos universales que están establecidos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y que se lucha por su aplicación.


En México pueden apreciarse múltiples campañas, movimientos y leyes que abogan por la igualdad, sin embargo, su finalidad ha ido perdiendo credibilidad no solo para la nación mexicana, sino también para medios internacionales como la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), con diversas sentencias contra el Estado mexicano por violar los derechos de su población, principalmente de los sectores más vulnerables, como lo son los indígenas y las mujeres.

Como sociedad tenemos un largo camino que recorrer para poder hablar de igualdad. Debemos de reforzar nuestro compromiso para reducir la brecha de género y educar al futuro del país con el ejemplo, para que ellos puedan gozar de un derecho que nos han privado por generaciones, y así se pueda hablar de igualdad en México como una realidad y no como un anhelo.


DEYANEIRA SANTOS REMIGIO

Mexicana de 21 años de edad. Originaria de Toluca, Estado de México. Licenciada en Ciencias Políticas y Gestión Pública. Forma parte de la segunda generación del Programa de Formación Política NICIA y de la Red Jóvenes Políticos de las Américas. Interesada por la historia y la participación de jóvenes en procesos políticos.





Revista Mujeres de la Política año 2 #3 2020

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