• Mujeres de la Política

Si no es ahora, ¿Cuándo?


Por Rubén Turienzo @rubenturienzo 

En aquellos días sintieron que su conocimiento, y el tiempo dedicado a adquirirlo, no valía para nada. Podían vivir en sus carnes la frustración de que otros mandasen en sus vidas. Encerrados en sus casas, atrapados por el miedo, tomaron conciencia de que no era un problema de meritocracia, sino de falta de opciones. Experimentaron lo que significaba que ellos no fuesen el centro de la conversación… y a nadie le importase. 


Lo curioso es que la mayoría vivió por primera vez lo que han sentido las mujeres durante siglos. Infravaloradas. Etiquetadas por quienes ostentaban el poder. Ninguneadas. Atrapadas y sin opciones. Y aquella que destacaba, siendo la excepción, la convertía rápidamente el sistema en ariete para golpear los argumentos y las emociones del resto. Así como usaron la excepcionalidad de Suecia en la gestión del COVID para dar lecciones interesadas al resto del mundo.


En aquellos días gritaron fuerte. Aquellos incluso que habían discriminado la lucha feminista y que la habían intentado ridiculizar sólo podían acogerse a enarbolar argumentos acerca del valor de su palabra. De la importancia de tenerles en cuenta. Del desaprovechamiento de su talento. Del desprecio hacia quienes desde sus cuotas de poder, no atendían a sus necesidades.


Aquellos días, sin ninguna duda, pudieron acercar más que nunca su empatía hacia las mujeres…Pero siguieron mirándose el ombligo.


No importaban las noticias que demostraban que los países gestionados por mujeres, apenas un 7% del total, estaban gestionando significativamente mejor aquella pandemia. Prefirieron defender a los líderes masculinos acertados o explicar las infinitas variables que hacían imposible una comparación válida. ¿Que la Presidenta de Taiwan cerró los aeropuertos antes incluso de que Wuhan fuese bloqueado por el gobierno chino? Era una anécdota. ¿Que la Primera Ministra de Nueva Zelanda puso en cuarentena a todo el que entrase en el país cuando solo contaba con 6 contagios? Una precipitación afortunada. ¿Que en Islandia se realizaron test gratuitos a toda la población? La medida es imposible en otros países con mayor población.


¿Y saben qué? Quizá tengan razón. Quizá los datos no son significativos como para afirmar que las mujeres gestionaron la crisis mejor que los hombres. Pero sí al menos que estuvieron entre el grupo de los mejores gobernantes mundiales. De igual a igual. Codo con codo. Mostrando y demostrando. Y ese es, querido lector, querida lectora, la defensa práctica más fuerte del feminismo en los últimos años: en una pandemia mundial donde reinó el caos y el desconcierto, ellas estuvieron a la altura exigida. Superando toda media y liderando el camino al éxito. Sin dejar a nadie atrás. 


Y lo lograron a través del liderazgo participativo, el compromiso comunicacional y la empatía social. Tres pilares esenciales del liderazgo femenino con las que bloquearon el ataque del maldito virus y apuntalaron una victoria aplastante.


Gracias al liderazgo participativo se rodearon de los mejores, preguntaron a los mayores expertos nacionales e internacionales. Se desligaron de ideologías y entendieron que lo primero era la crisis, después la polítiquería. En Alemania Ángela Merkel, doctora en química cuántica, apostó por escuchar a la asociación científica Leopoldina, una de las mas antiguas del mundo fundada en 1652, con 1.500 profesionales escogidos por sus excelentes logros académicos y con una historia compartida con eminencias como Albert Einstein, Charles Darwin o Marie Curie.


Su compromiso comunicacional tuvo ejemplos claros en la neozelandesa Jacinda Ardner, que no dejó pasar un solo día sin comunicarse con la población, optando por diálogos más íntimos a través del Facebook Live. En Finlandia Sanna Marín se apoyó en los influencers de las redes sociales. O la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y la noruega Erna Solberg realizaron ruedas de prensa exclusivamente para niños.


Transversalmente la empatía social las ha llevado a revisar los paradigmas aceptados y han protegido a los más vulnerables, incentivando la alianza intergeneracional, sectorial y de clase. 


Tres poleas con las que han conseguido que el peso de la responsabilidad de la mayor crisis de nuestra era, pareciese liviano o incluso manejable. Tres ingredientes de la fórmula magistral de este histórico logro.


Y sin embargo ellos aun no se lo explican. No entienden cómo en España, Italia, EEUU, UK, Francia, México o Ecuador todo fue tan mal. Todos entendieron esta situación como una dicotomía entre partidistas de los gobiernos y adoradores de su derribo. Luchando por el poder mientras el mundo se hacía pedazos. Ellos, quienes por primera vez sentían sus derechos vulnerados prefirieron fijarse en lo que los separaba en vez de sumar para salir reforzados. Ellos, a los que nadie preguntaba, optaron por comunicar sólo lo que les interesaba en un juego claustrofóbico de sombras chinescas. Ellos, que perdieron su capacidad de generación de riqueza y de desarrollo personal, escogieron la vía del sálvese quien pueda. En definitiva, ellos, que miraban cara a cara a los obstáculos reales de ser mujer en el mundo, optaron por evitar el liderazgo participativo, el compromiso comunicacional y la empatía social. Y quizá, solo quizá, ahí podrían encontrar una respuesta… Pero prefirieron mirar hacia otro lado buscando enemigos invisibles que no pusieran en duda su incapacidad directiva.


En aquellos agónicos días muchas cosas cambiaron para siempre. Muchas caretas cayeron y muchas verdades salieron a la luz. Realidades como que la sociedad solo asume la injusticia cuando le toca directamente, y la tragedia, cuando le puede atribuir a una víctima nombre y apellidos. Certezas como que existen elementos que fueron una constante en la gestión de aquella crisis y que son atribuidas tradicionalmente al liderazgo femenino. Evidencias que delatan que las mujeres que llegan a la primera línea de liderazgo poseen comparativamente mucha más formación y preparación que sus homólogos varones.


En estos días, en los que la nueva realidad se ha impuesto y muchas cosas quedaron atrás, te invito a que tus argumentos antifeministas también lo hagan. Créeme, sólo ofreciendo las mismas oportunidades, existirá la posibilidad de competir en igualdad de condiciones por posiciones y liderazgos. Y si no eres capaz de dejar atrás tus pensamientos arcaicos cuando ellas superaron la mayor amenaza mundial de nuestro siglo, si no eres consciente de que existe algo en ti que debe cambiar para siempre si deseas construir un mundo mejor y más equitativo. Si al menos no eres consciente de que la sociedad merece la oportunidad de que ellas puedan cumplir con su palabra y aprovechar sus capacidades y su talento… Es que quizá tú tampoco has entendido nada.


Piénsalo. Si no es ahora… ¿Cuándo?


Revista Mujeres de la Política año 2 #4 2020 www.mujeresdelapolitica.org orgmujeresdelapolitica@gmail.com TW: @MujerdPolitica FB: @MujeresdelaPolitica Insta: @MujeresdelaPolitica